En un estado donde más del 50 por ciento de la población habita en zonas rurales y cerca del 60 por ciento de esas familias vive en viviendas construidas con tierra, adobe, bajareque y madera, la ciencia moderna plantea un cambio radical de perspectiva: habitar espacios sustentables con materiales locales no es sinónimo de pobreza, sino un modelo histórico de resiliencia ecológica. La Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), a través de la Facultad de Arquitectura, impulsa investigaciones de frontera que fusionan la antropología social y la edificación sustentable para demostrar que las ecotecnologías tradicionales son la clave para responder al rezago habitacional de la entidad.

El proyecto es liderado por el doctor Juan Carlos Solís Granados, docente e investigador adscrito a la Facultad de Arquitectura de la UNACH, quien actualmente realiza una estancia posdoctoral financiada por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) con la investigación titulada "Adopción de Ecotecnologías para la Vivienda Rural en Comunidades del Estado de Chiapas". El estudio cuestiona la tendencia actual de sustituir la arquitectura tradicional por losas de concreto y bloques de cemento, un proceso impulsado por patrones culturales hegemónicos que asocian erróneamente la tierra con la marginación.

Si bien la investigación reconoce la urgencia de atender las carencias estructurales en las comunidades de mayor vulnerabilidad, el especialista enfatiza la necesidad de diagnosticar las formas en que los pueblos originarios habitan su entorno. Comprender la vivienda rural exige analizar sus simbolismos, referentes y cosmovisión, valorando la capacidad histórica de las comunidades para aprovechar de manera creativa y sustentable los recursos de su medio ambiente inmediato.

Para desarrollar estos diagnósticos de campo, el doctor Juan Carlos Solís Granados colabora con un equipo multidisciplinario integrado por el doctor Eddy González, la doctora Nguyen Molina, el doctor Raúl Pável Ruíz, la doctora Cándida Aremi Gutiérrez y la doctora Patricia Esmeralda Gutiérrez. Los hallazgos del grupo de investigación revelan que, aunque la falta de circulante económico condiciona el acceso a herramientas básicas en el campo, el conocimiento tradicional ofrece alternativas constructivas sumamente eficientes, seguras y de bajo costo.

Los avances de este trabajo científico sugieren que la solución más sólida ante el rezago habitacional no consiste en imponer modelos urbanos industrializados, sino en empoderar a las propias comunidades para que diseñen y edifiquen su arquitectura sostenible. Al combinar las ecotecnologías contemporáneas con los saberes ancestrales, es posible garantizar el derecho a una vivienda digna, fresca y respetuosa con la naturaleza sin comprometer la economía de las familias.

Con el desarrollo de proyectos que integran la innovación científica, la preservación cultural y el impacto social directo en el territorio, la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas refrenda su compromiso con la excelencia académica, la investigación de frontera y la búsqueda de soluciones sustentables para el bienestar de los pueblos de Chiapas.


Texto: Heriberto Ortiz / Gaceta UNACH

Imagen: Dirección General de Investigación y Posgrado (DGIP-UNACH) / Facultad de Arquitectura