Podríamos soñar que algún día la educación no fuera un camino de estaciones separadas, sino un circuito continuo capaz de tomar el talento de un joven universitario y transformarlo en un científico de frontera. En una región con profundos desafíos estructurales, cabe hacernos una pregunta incómoda: ¿Cómo puede la academia universitaria romper los límites del aula tradicional y devolverle al territorio soluciones de impacto real?
La Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), al cumplir más de medio siglo de vida institucional, demuestra la solidez de sus posgrados a través de trayectorias que personifican la "identidad ocelote": una ruta formativa que nace en las aulas de la licenciatura y culmina en la investigación de nivel doctoral. El ejemplo más nítido de este circuito de excelencia es Mario Escobedo, comunicólogo egresado de la Facultad de Humanidades y actual candidato a doctor por el prestigioso Doctorado en Estudios Regionales (DER-UNACH).
El salto epistemológico: De la comunicación a los estudios culturales
La formación de cuadros científicos de alto nivel no es una casualidad; requiere de plataformas institucionales robustas y estímulos científicos nacionales. Tras concluir la licenciatura, Escobedo continuó su especialización a través de la Maestría en Estudios Culturales (MEC), un programa insignia de la UNACH reconocido formalmente por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI).
Este posgrado permitió dar un salto fundamental: transitar de una visión disciplinaria hacia un enfoque interdisciplinario. Durante esta etapa, el esquema de vinculación internacional de la máxima casa de estudios y el apoyo federal facilitaron que el investigador obtuviera una doble titulación con la Universidad de Málaga en España, enriqueciendo su perspectiva teórica y humana para mirar la realidad chiapaneca con ojos globales.
La deconstrucción como método para entender el territorio
Actualmente, en la fase final de su examen de titulación en el Doctorado en Estudios Regionales, Escobedo destaca en el podcast institucional Horizonte Sur: Ciencia y Territorio que el verdadero valor de un doctorado va más allá del estatus académico; radica en la deconstrucción profunda del pensamiento. Este proceso metodológico obliga al investigador a cuestionar las estructuras preestablecidas y el lenguaje tradicional para comprender las problemáticas sociales contemporáneas.
El DER funciona como un espacio de convergencia horizontal donde dialogan profesionales de la medicina, el derecho, la pedagogía y la comunicación:
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☑️ El doctorado enseña cómo el derecho necesita de la comunicación y cómo la economía requiere de la psicología.
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☑️ Las disciplinas científicas se complementan mutuamente en lugar de trabajar de forma aislada.
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☑️ Se rescata el humanismo frente a la visión puramente utilitaria o económica del conocimiento, un sello identitario de la Facultad de Humanidades.
La UNACH consolida así su semillero de investigadores de alta gama, demostrando que la continuidad académica guiada por la transdisciplinaridad y el humanismo es la vía idónea para transformar vidas y generar proyectos con verdadero impacto territorial.
Texto: Yadira Fontes G. / Divulgación de la Ciencia y el Conocimiento UNACH
Imagen: Dirección General de Investigación y Posgrado (DGIP)