Los paisajes vegetales no son únicamente aglomeraciones de biomasa ni inventarios taxonómicos estáticos; son, fundamentalmente, archivos vivos de la memoria colectiva. Cada hoja, raíz y fruto que prospera en los patios y parcelas de las regiones Costa-Soconusco y Sierra Mariscal resguarda una compleja matriz de conocimientos sobre salud, soberanía alimentaria y resistencia cultural que ha garantizado la subsistencia de las comunidades rurales frente a los cambios históricos. Sin embargo, los procesos de modernización homogénea y la ruptura del relevo generacional amenazan con erosionar de forma irreversible este patrimonio intangible. Ante este riesgo de extinción cognitiva, cabe plantear un dilema metodológico desde la etnobotánica contemporánea: ¿Cómo puede la academia transitar de la mera extracción de datos biológicos hacia una ciencia participativa que valide, documente y devuelva la dignidad a los saberes ancestrales?

Como una respuesta ética y científica a esta interrogante, un equipo de investigación de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la UNACH, Campus IV, ha transformado los huertos familiares en laboratorios sociales a cielo abierto. Bajo el liderazgo de las doctoras Imna Yolanda Trigueros Vázquez y Mayra Martínez Solís, el proyecto titulado "Manejo, uso y Conservación de Plantas Medicinales" desborda los límites del laboratorio tradicional para adentrarse en la investigación-acción participativa, documentando las técnicas, narrativas y secretos terapéuticos que las y los productores han custodiado históricamente.

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Ecología de saberes: Un puente entre la academia y el programa Sembrando Vida

Esta iniciativa se consolida como un diálogo intercultural vibrante que abarca desde los ejidos de Villa Comaltitlán hasta las profundidades de las comunidades Mochó y Kakchikel. En este espacio, el proceso de enseñanza-aprendizaje se invierte de manera horizontal: los estudiantes universitarios y de bachillerato no solo asimilan conceptos formales de botánica o agroecología, sino que desarrollan la capacidad metodológica de la escucha activa. Al cruzar la rigurosidad del método científico con la praxis empírica de los productores vinculados al programa Sembrando Vida, la UNACH construye un puente donde el conocimiento no se impone, sino que se coproduce, devolviendo a la sociedad los saberes que ella misma ha preservado a través de los siglos.

La solidez científica y operativa de este esfuerzo transdisciplinario descansa en un cuerpo colegiado integrado por el Dr. Octavio Ruiz Rosado, el Dr. Juan Francisco Aguirre Cadena, la Dra. Alicia Niño Domínguez, el Dr. Humberto Osorio Espinoza, el Mtro. Mauricio Gerardo Cerda Ocarranza y Raisa Yarina Escalona Domenech. Asimismo, la articulación comunitaria en el territorio es posible gracias a la colaboración de los técnicos productivos, el Ing. Elbert Santos Ordóñez Díaz y el Ing. Heyman Ivan Trigueros Vázquez, junto a los técnicos sociales, la Lic. Lemni Anmeli Trigueros Vázquez y la Lic. Elideth Alejandra Ancheyta Rodríguez.

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Impacto territorial y salvaguarda de los derechos culturales

Las acciones de este proyecto de frontera impactan de forma directa en la geografía de la resistencia biocultural de Chiapas, desplegándose específicamente en:

  • ✅ El municipio de Villa Comaltitlán: Coordinando esfuerzos en los ejidos Monte Flor Arriba, Providencia y Lázaro Cárdenas.

  • La Sierra Mariscal: Colaborando estrechamente con los grupos étnicos Mochó en Motozintla de Mendoza y Kakchikel en Mazapa de Madero.

A través de cartografías sociales, recorridos de campo etnobotánicos, talleres interactivos y el establecimiento estratégico de huertos demostrativos, el equipo facilita un flujo de conocimientos intergeneracional donde interactúan adultos mayores, productores experimentados y jóvenes estudiantes. Esta dinámica permite identificar con precisión las especies vegetales de mayor índice de importancia cultural, diseñando de manera conjunta estrategias para su integración sostenible dentro de los sistemas agroforestales y las parcelas familiares.

Más allá del rescate de la biodiversidad, el proyecto robustece de manera significativa las competencias de la comunidad universitaria en áreas de vanguardia como la agroecología y la etnobotánica médica. Al sistematizar las historias y las tecnologías tradicionales de la tierra, la UNACH no solo genera ciencia con pertinencia social, sino que ejerce una defensa activa de los Derechos Humanos colectivos, vinculados al patrimonio cultural, la identidad indígena y la autonomía alimentaria, consolidando la divulgación científica como un acto de justicia histórica y sustentabilidad para Chiapas.


Texto: Yadira Fontes García / Divulgación de la Ciencia y el Conocimiento UNACH

Imagen: Imna Yolanda Trigueros Vázquez y Mayra Martínez Solís