Cada vez que nos tomamos una aspirina para el dolor de cabeza, recibimos una vacuna o un paciente inicia un tratamiento complejo contra el cáncer, estamos cruzando un puente invisible construido por miles de personas. Hoy, 20 de mayo, el mundo celebra el Día Internacional del Ensayo Clínico, una fecha que rinde homenaje a la herramienta científica más poderosa que tiene la medicina para garantizar que un fármaco no solo funcione, sino que sea seguro.

Pero, ¿Por qué el 20 de mayo? Para entenderlo, tenemos que viajar en el tiempo hasta el año 1747 a bordo del barco HMS Salisbury de la Marina Real Británica.

El escorbuto y el primer "laboratorio" en alta mar

En el siglo XVIII, las largas travesías marítimas tenían un enemigo más letal que las tormentas o los piratas: el escorbuto. Esta enfermedad, causada por la falta extrema de vitamina C, debilitaba las encías, abría viejas heridas y mataba a miles de marineros. Nadie sabía cómo curarla y las teorías de la época rozaban la superstición.

El 20 de mayo de 1747, el médico escocés James Lind decidió romper con las suposiciones y aplicar el método científico. Seleccionó a 12 marineros enfermos de escorbuto que presentaban síntomas similares y los dividió en seis parejas. Todos recibían exactamente la misma comida base, pero a cada grupo le añadió un "suplemento" diferente en su dieta:

  • Pareja 1: Un cuarto de sidra al día.

  • Pareja 2: Gotas de ácido vitriólico (ácido sulfúrico diluido).

  • Pareja 3: Seis cucharadas de vinagre.

  • Pareja 4: Un cuarto de pinta de agua de mar.

  • Pareja 5: Dos naranjas y un limón al día.

  • Pareja 6: Una pasta de ajo, mostaza y rábano rústico.

El resultado fue inmediato: a los pocos días, la pareja que consumía cítricos se recuperó de forma sorprendente. Sin saberlo de forma bioquímica (pues la vitamina C no se aislaría hasta el siglo XX), Lind había diseñado el primer ensayo clínico controlado de la historia. Demostró que, para conocer la verdad médica, hay que comparar en igualdad de condiciones.

¿Qué significa un ensayo clínico hoy?

Hoy en día, el proceso es infinitamente más sofisticado y ético, pero mantiene la misma esencia de Lind: comparar y medir con rigor.

Un ensayo clínico es la fase de la investigación médica donde un nuevo tratamiento o vacuna se prueba en seres humanos voluntarios. No se trata de "experimentar a ciegas". Antes de que una molécula llegue a una persona, pasa por años de pruebas en laboratorios. Cuando demuestra ser prometedora, inicia un estricto viaje de tres fases principales (Seguridad, Eficacia y Confirmación global) bajo el diseño de "doble ciego", donde ni el médico ni el paciente saben quién recibe el fármaco real y quién un placebo, evitando que las expectativas alteren los resultados biológicos reales.

La UNACH en la primera línea de la investigación biomédica

Para que existan nuevos medicamentos y ensayos clínicos rigurosos, se necesitan científicos capaces de diseñarlos, analizarlos y garantizar su seguridad. En la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), este compromiso con la salud y la soberanía científica se materializa en las aulas a través de la Licenciatura en Químico Farmacobiólogo, un programa educativo estratégico de pregrado que forma a los futuros pilares del desarrollo biotecnológico y farmacéutico de la región.

Esta disciplina se imparte en dos sedes clave del estado, comprometidas con la ciencia, la innovación y el desarrollo sostenible:

  • Facultad de Ciencias Químicas - Campus IV (Tapachula): Dirigida por el Dr. Daniel Marcos Mina, es la facultad principal y un referente histórico en la formación científica del Soconusco. Se ubica en la Carretera a Puerto Madero Km. 1.5. (Web: www.quimicas.unach.mx / IG: @quimicasciv_unach).

  • Escuela de Ciencias Químicas - Sede Ocozocoautla: Funcionando como una extensión estratégica de la escuela para acercar la ciencia al centro del estado, se localiza en la Carretera Panamericana Ocozocoautla - Cintalapa, Km. 2.5. (Web: www.quimicas-ocozocoautla.unach.mx / IG: @ecqo.unach).

Los egresados de estas sedes adquieren las herramientas para participar en el análisis, control de calidad y desarrollo de sustancias que, eventualmente, formarán parte de los ensayos clínicos que salvan vidas a nivel mundial.

El futuro posible: Ciencia que salva vidas

Celebrar este día nos invita a reflexionar sobre la importancia de la investigación médica. Los ensayos clínicos nos permiten entender cómo reaccionan diferentes poblaciones a un tratamiento según su genética, alimentación y entorno. Sin ellos, la medicina sería un ejercicio de ensayo y error.

Hoy aplaudimos a la comunidad científica, al personal de salud, a nuestras instituciones educativas como la Facultad y Escuela de Ciencias Químicas de la UNACH, y, sobre todo, a los miles de pacientes voluntarios anónimos. Gracias a esa disciplina matemática y médica, la humanidad diseña un futuro donde la salud no sea una cuestión de suerte, sino de evidencia científica.

Texto: Divulgación de la Ciencia y el Conocimiento UNACH / Dirección General de Investigación y Posgrado.