¿Es posible imaginar un desarrollo que no destruya nuestra identidad ni nuestra naturaleza?
Para los investigadores Jesus Esperanza López Cortez, Catarino Ancheyta Rosales y Mari Cruz Gil Domínguez, la respuesta no solo es afirmativa, sino que ya se está escribiendo en los territorios de Chiapas.
En su reciente obra, "Región y sostenibilidad: estudios socioeconómicos desde la educación superior en Chiapas, México" (2025), los autores proponen un cambio de juego: dejar de medir el éxito solo con números de crecimiento económico y empezar a entender la sostenibilidad como un proceso de "re-existencia" donde el saber científico de la universidad abraza, de igual a igual, los conocimientos milenarios de las comunidades.
El estudiante: Un puente entre dos mundos
Una de las tesis más poderosas del libro es la transformación del universitario. El estudiante ya no es un simple receptor de teorías abstractas; se convierte en un agente de cambio territorial. Según los autores, el joven no debe abandonar su identidad para "ser alguien", sino que debe usar el diálogo entre la universidad y su territorio para reconstruir sus propios saberes y convertirlos en motores de desarrollo.
Bajo esta mirada, las comunidades chiapanecas se transforman en "laboratorios vivos". Aquí, la ciencia sale de las cuatro paredes del aula para mezclarse con el día a día de la gente, logrando que el rigor del método científico potencie la sabiduría empírica local.
Desarrollo para el "Buen Vivir"
Frente a los modelos de desarrollo impuestos desde fuera que ignoran nuestra realidad, la obra aboga por un desarrollo endógeno. Esto significa que el progreso debe nacer de la capacidad de la propia comunidad para organizar sus recursos. Inspirados en la cosmovisión del "Buen Vivir", los autores proponen que la sostenibilidad en Chiapas debe priorizar la armonía con la naturaleza sobre la acumulación material ilimitada.
Para lograrlo, plantean un análisis en cuatro dimensiones:
Ecológica: Gestionar nuestra inmensa biodiversidad.
Socioeconómica: Organizar la producción de forma solidaria.
Político-institucional: Fortalecer la gobernanza local.
Cultural-identitaria: Proteger y fomentar nuestras prácticas tradicionales.
De la teoría a la acción: Tortugas, manatíes y economía circular
El libro aterriza estas ideas en tres ejes de acción que ya están cambiando realidades:
Conservación con rostro humano: En las costas de Puerto Arista y las aguas de Catazajá, proteger a la tortuga golfina y al manatí no es solo una meta ambiental; es una estrategia para crear empleos verdes y un ecoturismo responsable que fortalezca el tejido social.
Innovación en los residuos: En San Cristóbal de Las Casas, las 270 toneladas de basura diaria dejan de ser un "problema" para verse como una oportunidad. Los autores proponen transitar hacia una economía circular, donde los desechos se revaloren como materia prima, generando ingresos para familias de bajos recursos.
Resistencia económica: Fortalecer las redes de pesca, café y turismo local para que puedan competir en el mercado global sin perder su esencia.
Una Universidad con rostro comunitario
La obra concluye con un llamado urgente: el desarrollo sustentable en el sur de México requiere un enfoque comprometido. La universidad debe tener un "rostro comunitario", formando profesionales que vean en sus raíces una fuente de fortaleza científica y no de marginación.
Chiapas no es solo un territorio que habitar, es un territorio vivo de prácticas de sostenibilidad que el mundo debe empezar a observar.
Texto: Divulgación de la Ciencia y el Conocimiento UNACH / Dirección General de Investigación y Posgrado.
Referencia Bibliográfica (APA): López Cortez, J. E., Ancheyta Rosales, C., & Gil Domínguez, M. C. (2025). Región y sostenibilidad: estudios socioeconómicos desde la educación superior en Chiapas, México. Universidad Autónoma de Chiapas / Fondo Editorial Universitario.