En la carrera urgente por asegurar la soberanía alimentaria y frenar el colapso ecológico, la ciencia ha comenzado a mirar hacia el suelo, descubriendo que los desintegradores número uno del planeta resguardan el secreto de una revolución biotecnológica. Los hongos comestibles no son plantas ni animales; pertenecen a un reino biológico único que posee la asombrosa capacidad de transformar desechos agrícolas fibrosos en superalimentos con perfiles nutricionales que desafían a la industria cárnica.
Mientras que el contenido de niacina (vitamina B3) de estos organismos supera de cinco a diez veces al de las verduras comunes, el hongo seta de oreja blanca (Pleurotus) provee absolutamente todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo humano requiere para subsistir. Más allá de su potencia nutracéutica, la micología de frontera ha demostrado que estos seres poseen un arsenal enzimático tan voraz que hoy en día se están utilizando en biorremediación para degradar contaminantes antropogénicos críticos, como las colillas de tabaco. Ante este escenario, la investigación científica plantea una ruta obligada: ¿Cómo transformar la riqueza micológica y edafoclimática del sureste mexicano en un modelo de producción autónomo que fortalezca la economía de las comunidades rurales desde sus propios hogares?
Como una respuesta estratégica a esta interrogante, la Dra. Arely Bautista Gálvez, Epifania Lozano López y Jorge Alejandro Velasco Trejo —científicos integrantes del Cuerpo Académico Biodiversidad y Desarrollo Sustentable UNACH-159, de la Facultad Maya de Estudios Agropecuarios en Catazajá— han diseñado metodologías para convertir el cultivo de hongos en un instrumento biotecnológico, flexible y altamente rentable.
La cartografía de las "orejas": Tesoros lingüísticos y biológicos del Sureste
La tradición micófaga (el hábito de consumir hongos) en México tiene raíces profundas, pero en la región Sur-Sureste —que abarca la península de Yucatán, Campeche, Tabasco, Chiapas y Veracruz— esta relación cobra una dimensión biocultural única. La investigación liderada por el Cuerpo Académico UNACH-159 detalla que, junto a las especies comerciales más conocidas como el Pleurotus ostreatus, la Lentinula edodes (shii-take) o el Agaricus bisporus (champiñón), existen variedades nativas arraigadas en la gastronomía indígena que la ciencia formal apenas comienza a documentar.
En las comunidades de Chiapas y Tabasco, la diversidad de estos organismos se encuentra íntimamente ligada a las lenguas originarias. Por ejemplo, el hongo Auricularia auricula-judae es nombrado popularmente en español como "oreja de ratón" o "oreja de zorro", mientras que en el dialecto Ch'ol se le denomina formalmente como "Chikiñ Uch". De igual manera, a la Auricularia mesenterica se le conoce en Ch'ol como "Kuruch", y especies como Schizophyllum commune, Favolus tenuiculus y Pleurotus djamor reciben nombres tradicionales como "orejas de palo", "orejas de patancán" u "orejitas". Estos organismos crecen de manera silvestre sobre troncos en descomposición, alimentándose de la materia orgánica gracias a su naturaleza saprófita, lo que los convierte en candidatos idóneos para el cultivo controlado utilizando subproductos de la agroindustria local.
Biotecnología en el patio: El proceso detrás de la seta
A diferencia de los procesos industriales rígidos, el cultivo de la seta de oreja blanca (Pleurotus ostreatus) en zonas rurales funciona como un sistema biotecnológico adaptable donde la creatividad y el aprovechamiento de residuos locales dictan el éxito de la cosecha. En el sureste de México, el laboratorio de la Facultad Maya de Estudios Agropecuarios ha validado con éxito el uso de sustratos alternativos de desecho, tales como rastrojo de maíz, bagazo de caña de azúcar, residuos de palma de aceite, hojarasca y subproductos del procesamiento del café y el plátano.
El ciclo de producción no es una línea recta, sino un flujo biológico que unifica recursos técnicos y humanos a través de fases críticas:
El hongo digiere la lignina y la celulosa de estos desechos, transformándolos en macromoléculas asimilables para el ser humano. Estudios nutricionales sistematizados confirmaron que la harina obtenida a partir del hongo seta deshidratado representa una alternativa de bajo costo y alta densidad alimentaria para combatir la desnutrición en regiones marginadas.
Perfil nutrimental de Pleurotus ostreatus
(Gramos por cada 100 g de hongo seco)
| Nutriente | Contenido (g) |
| Proteínas | 17.0 – 42.0 |
| Carbohidratos | 37.0 – 48.0 |
| Fibras | 24.0 – 31.0 |
| Minerales (Calcio, Fósforo, Magnesio, Hierro, Zinc) | 4.0 – 10.0 |
| Lípidos | 0.5 – 5.0 |
| Humedad (en estado fresco) | 85.0% – 87.0% |
Fuente: Deepalakshmi (2014), citado por Belmont (2022) en análisis analíticos de harina de hongo seta.
El peligro de la ignorancia: Anatomía de un hongo fulminante
A pesar de los beneficios económicos, los autores del paper advierten que la recolección silvestre sin base científica implica riesgos mortales debido a la existencia de especies con toxinas letales. Identificar un hongo comestible requiere de un análisis taxonómico riguroso de sus estructuras anatómicas: el píleo (sombrero), el himenio (la zona fértil bajo el sombrero donde se alojan las laminillas), el estípite (pie o tallo), el anillo (membrana en el tallo) y la volva (base en forma de taza).
El margen de error con ciertas especies es inexistente. Un ejemplo crítico es la Amanita virosa (conocida como el ángel destructor); la ingesta de tan solo dos centímetros cuadrados de este hongo es suficiente para desencadenar un cuadro de envenenamiento citotóxico fulminante. Las toxinas destruyen de forma irreversible las células hepáticas y renales, provocando vómitos, hemorragias intensas, convulsiones y la muerte.
Por ello, la ciencia universitaria establece pautas estrictas de bioseguridad para el reconocimiento en campo:
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🌽 Evitar la recolección inmadura: No cosechar hongos que no hayan completado su ciclo de desarrollo, ya que esto impide observar caracteres esenciales de diagnóstico como el color de las laminillas.
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🌽La regla del blanco: Descartar de forma absoluta cualquier hongo que posea simultáneamente un anillo en forma de falda, volva en la base y estructuras totalmente blancas (especialmente las laminillas).
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🌽Validación científica: Limitar la recolección a bosques conocidos o bajo la supervisión directa de expertos micólogos.
Para mitigar estos riesgos y democratizar el acceso seguro a la actividad micológica, la UNACH mantiene plataformas de asesoría técnica a través de la Dirección General de Investigación y Posgrado (www.dgip.unach.mx). Mediante el acompañamiento a las comunidades rurales en la instalación de módulos productivos domésticos, la universidad no solo impulsa una alternativa económica sustentable, sino que ejerce una defensa práctica de los DERECHOS HUMANOS vinculados a la salud pública, la seguridad alimentaria y el desarrollo social de Chiapas.
Paper científico: Cultivo de Hongos Comestibles como Alternativa de Producción Alimenticia y Económica. Autores del estudio: Dra. Arely Bautista Gálvez, Epifania Lozano López y Jorge Alejandro Velasco Trejo (Cuerpo Académico UNACH-159 / Facultad Maya).
Artículo de divulgación: Yadira Fontes García / Divulgación de la Ciencia y el Conocimiento UNACH
Imágenes científicas: Cuerpo Académico UNACH-159