Investigadores de la UNACH mapean el territorio con inteligencia de fuentes abiertas y proponen un cambio urgente de paradigma: transitar de la ingeniería vehicular hacia la gestión territorial segura.
Los siniestros viales en las ciudades contemporáneas no son eventos aislados ni meros "accidentes" de tránsito; constituyen un problema de orden territorial impulsado por la expansión urbana acelerada, el rezago en infraestructura y el crecimiento desmedido del parque vehicular, particularmente de motocicletas. Ante la fragmentación o inexistencia de sistemas públicos de información detallada, un equipo científico de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) se dio a la tarea de construir una base de datos robusta utilizando metodologías de frontera para visibilizar el verdadero impacto de esta problemática en la capital chiapaneca.
El estudio titulado “Análisis de los Factores de Incidencia en la Siniestralidad Vial: Un Enfoque de Gestión Territorial en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas”, fue presentado en el marco del XIII Encuentro de la Red Nacional de Programas de Posgrado en Desarrollo Local y el V Foro Internacional de Desarrollo Territorial. La investigación está firmada por los académicos de la Facultad de Ingeniería de la Benemérita UNACH, el Dr. Gabriel Alejandro Ballinas Salazar y el Dr. Jesús Alexander Zea Estrada, en colaboración con la estudiante de licenciatura Eugenia Matilde Gamas Peña de la Facultad de Ingeniería.
Uno de los mayores aportes del proyecto radica en su propuesta metodológica. Para superar la escasez de estadísticas oficiales detalladas, los investigadores desarrollaron un protocolo de minería de fuentes abiertas enfocado en la extracción en tiempo real de reportes ciudadanos, transmisiones en vivo y registros de medios digitales locales (como Vórtice MX y Chiapas Sin Censura) durante el periodo de julio a septiembre de 2025.
El proceso de investigación se estructuró en tres fases metodológicas clave:
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1️⃣ Minería de Fuentes Abiertas: Recolección cualitativa de transmisiones de video, fotografías y relatos digitales en el sitio del percance.
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2️⃣ Sistematización Espacial: Conversión de las narrativas en folios técnicos rigurosos que registran fecha, hora exacta, vehículos involucrados, severidad del daño y coordenadas geográficas precisas (Latitud/Longitud).
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3️⃣ Validación y Control de Calidad: Para mitigar el ruido de internet y descartar datos falsos, un evento solo se validó si presentó una coincidencia espacio-temporal comprobable entre al menos dos fuentes independientes.
Esta metodología no busca suplantar los registros oficiales, sino actuar como un sistema de alerta temprana, dinámico, auditable y escalable para la toma de decisiones basada en evidencia inmediata.
Los hallazgos del mapa: Zonas de riesgo y desprotección total
A través de la georreferenciación de 336 siniestros totales registrados en el trimestre analizado, el modelo arrojó un saldo crítico de 238 vidas afectadas directamente, distribuidas en 208 personas heridas y 30 víctimas mortales en el sitio. Esto sitúa el índice de gravedad en un alarmante 60% de letalidad y gravedad (seis de cada diez siniestros resultan en lesiones o decesos).
El desglose de los datos permitió identificar que los automóviles y camionetas participan en el 72% de los casos (244 incidentes), seguidos muy de cerca por las motocicletas con un 31% (103 casos) y el transporte público de colectivos en un 15% (49 casos). Respecto a las temporalidades, los incidentes ocurren con una frecuencia casi idéntica entre la mañana (34%) y la tarde (35%), descendiendo al 26% durante la noche.
Un hallazgo periférico pero socialmente devastador es la desprotección financiera de los afectados: solo en el 5% de los accidentes documentados se presentó un ajustador de seguros. Esto significa que el 95% de las víctimas y sus familias absorben por completo los elevados costos médicos, funerarios o de incapacidad permanente, traduciéndose en un impacto crítico a la economía familiar y la productividad local.
Hacia un nuevo paradigma: Gestión Territorial vs. Ingeniería Vial
La conclusión fundamental del cuerpo académico de la UNACH invita a una profunda reflexión legislativa y de diseño urbano. El análisis demuestra que la siniestralidad es un problema estrictamente territorial, no de mero tránsito.
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☑️ El enfoque tradicional (Ingeniería Vial): Suele diagnosticar una supuesta "falta de capacidad vial", dictando soluciones centradas en ampliar carriles, edificar puentes vehiculares elevados y suprimir cruces peatonales para priorizar la velocidad motorizada. El resultado territorial de esto es una velocidad inducida, segregación del espacio urbano y colisiones de alta energía.
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☑️ El nuevo paradigma (Gestión Territorial): Propone priorizar la proximidad, el rediseño de calles completas, la pacificación del tránsito, la implementación de ciclovías interconectadas y el fortalecimiento de la infraestructura peatonal segura bajo los lineamientos de la NOM-004-SEDATU-2023 y la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial.
Zona de estudio, la ciuda de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
El estudio concluye que el uso inteligente de los datos ciudadanos georreferenciados debe ser la brújula para planificar vialidades que dejen de priorizar el flujo de los motores y comiencen, de forma absoluta, a priorizar la vida humana.
Texto: Yadira Fontes García
Imagen: Gabriel Ballinas Salazar


