En el desarrollo urbano convencional, cada vez que una máquina retroexcavadora remueve toneladas de tierra para cimentar un edificio, el suelo extraído es etiquetado inmediatamente como un "residuo de manejo especial" o un estorbo que debe ser desechado. Toneladas de sustrato geológico son transportadas en camiones de volteo hacia tiraderos clandestinos o rellenos sanitarios, generando un doble impacto negativo: un gasto energético desmedido en fletes y la saturación de los depósitos de escombros. Irónicamente, mientras la industria de la construcción desprecia este material originario, extrae masivamente arcillas y arenas de lechos de ríos e insufla toneladas de dióxido de carbono CO2 a la atmósfera mediante la cocción industrial de ladrillos tradicionales o la fabricación de cemento Portland. Frente a esta paradoja de la arquitectura lineal: ¿Es posible aplicar los principios de la economía circular para reutilizar la física del suelo local y manufacturar componentes constructivos de alta resistencia térmica destinados a la vivienda social digna?
Para resolver esta encrucijada socioambiental desde el rigor analítico, el Grupo Colegiado de Investigación (GCI) “Edificación y Hábitat Sostenible” de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) consolidó una aportación científica de alcance internacional. El estudio titulado “Aprovechamiento de suelo de excavación en Chiapas para la producción de Bloques de Tierra Comprimida en vivienda social” fue arbitrado y publicado por la prestigiada revista Academia XXII, un referente de divulgación especializada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en arquitectura, urbanismo y diseño.
Economía circular y caracterización de suelos: La física del Bloque de Tierra Comprimida (BTC)
Desarrollado en coautoría por los doctores e investigadores Nguyen Molina Narváez, Eddy González García, Raúl Pável Ruíz Torres y Juan Carlos Solís Granados —todos ellos integrantes del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) y del Sistema Estatal de Investigadores (SEI)—, el proyecto toma como insumo básico la propia tierra removida en los procesos de excavación en Chiapas.
A través de ensayos físicos y químicos de caracterización mecánica de suelos, los científicos universitarios determinaron las proporciones óptimas de arcilla, limo y arena presentes en el subsuelo chiapaneco. Al someter este material "de desecho" a procesos de estabilización e hipercompresión mecánica, lograron sintetizar Bloques de Tierra Comprimida (BTC) con propiedades estructurales equivalentes o superiores a los materiales comerciales tradicionales.
La publicación en Academia XXII sistematiza las ventajas clave de esta ecotecnología:
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🏡 Mitigación radical de la huella de carbono: Al utilizar el material extraído in situ o de obras aledañas, se elimina el costo energético del transporte a largas distancias y se prescinde del proceso de horneado a altas temperaturas (combustión que libera gases de efecto invernadero en los ladrillos cocidos tradicionales).
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🏡 Inercia y eficiencia térmica: La masa del BTC posee una alta capacidad de almacenamiento térmico, lo que permite amortiguar la oscilación de la temperatura exterior. En el clima cálido-húmedo del sureste, esto se traduce en interiores frescos que reducen significativamente el consumo de energía eléctrica por uso de ventiladores o aire acondicionado.
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🏡 Asequibilidad para la vivienda social: La drástica reducción en los costos de materia prima convierte a este modelo de producción en un instrumento idóneo para que los organismos públicos y las comunidades vulnerables construyan viviendas resistentes, dignas y de bajo impacto económico.
Innovación publicada con impacto en el territorio
El éxito editorial en Academia XXII demuestra que la investigación académica generada en los laboratorios de la Facultad de Arquitectura de la UNACH no se limita al plano especulativo, sino que se valida en las vitrinas científicas globales para retornar de inmediato en forma de soluciones aplicables al desarrollo urbano regional.
Al transformar los pasivos ambientales de la edificación en activos biotecnológicos de valor social, la máxima casa de estudios del estado contribuye de forma directa al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 11 de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas (Ciudades y Comunidades Sostenibles). De esta manera, la UNACH ejerce una defensa estricta del Derecho Humano a una vivienda adecuada, a la justicia ambiental y al disfrute de un entorno urbano en armonía con los recursos naturales de Chiapas.
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Publicación científica: Aprovechamiento de suelo de excavación en Chiapas para la producción de Bloques de Tierra Comprimida en vivienda social (Revista Academia XXII, UNAM).
Autores del estudio: Dr. Nguyen Molina Narváez, Dr. Eddy González García, Dr. Raúl Pável Ruíz Torres y Dr. Juan Carlos Solís Granados (GCI “Edificación y Hábitat Sostenible”, Facultad de Arquitectura - UNACH).
Artículo de divulgación: Yadira Fontes G. / Divulgación de la Ciencia y el Conocimiento UNACH
Imágenes: Facultad de Arquitectura / Dirección General de Investigación y Posgrado (DGIP)

