Cuando pensamos en el derecho y la justicia, la mente suele viajar de inmediato a imágenes de tribunales fríos, sentencias severas, castigos y rejas. Sin embargo, en un mundo fragmentado por múltiples expresiones de violencia que desafían la estabilidad comunitaria, cabe hacernos una pregunta incómoda pero urgente: ¿Realmente el castigo tradicional soluciona la raíz del problema o solo oculta sus síntomas?

Frente a este complejo panorama, la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), a través del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ-UNACH), está liderando una transformación conceptual profunda. Bajo la guía de la Doctora María José Oseguera Narváez, la máxima casa de estudios promueve líneas de investigación de frontera orientadas a transformar los entornos más vulnerables mediante metodologías científicas con un enfoque profundamente humano.

Más allá del castigo: la justicia que repara las relaciones humanas

La propuesta de la investigadora se concentra en un ecosistema metodológico tridimensional: la justicia restaurativa, la cultura de paz y el análisis crítico del sistema penitenciario. A diferencia de los modelos penales puramente retributivos —esos que se limitan a castigar la infracción de la norma sin mirar a las personas—, la justicia restaurativa cambia el enfoque por completo: Asume el delito como una ruptura de las relaciones humanas y comunitarias.

El objetivo principal de esta ciencia jurídica no es engrosar los expedientes, sino incidir de forma directa en el núcleo central del conflicto y mitigar las manifestaciones de la violencia. El estudio pone especial énfasis en la pacificación de contextos que, por su propia naturaleza e historia institucional, suelen consolidarse como entornos hostiles y de alta tensión: Los centros de reinserción social.

Al aplicar protocolos de cultura de paz y mecanismos alternativos de solución de controversias dentro de las prisiones, se busca algo revolucionario: Romper los círculos viciosos de la violencia interna para lograr una reducción real de la reincidencia al exterior.

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Redes de colaboración ante la fragmentación del conocimiento

Para la especialista, la ciencia no puede trabajar de manera aislada ni encerrada entre cuatro paredes. Uno de los mayores retos de la academia contemporánea es superar la fragmentación del conocimiento, y es ahí donde los foros universitarios juegan un papel crucial como catalizadores de la innovación.

La meta de estas iniciativas es edificar una comunidad sólida de científicas y científicos capaces de conectarse entre sí. Indistintamente de los perfiles o de las áreas de especialización, el verdadero avance ocurre al crear redes de colaboración transdisciplinarias que generen un impacto real y una verdadera incidencia social. El conocimiento solo cobra su auténtico valor cuando se comparte y se pone al servicio de los demás.

Un puente ético hacia donde más se necesita

La visión del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNACH reafirma el papel de la universidad pública como un actor clave en el diseño de políticas públicas que transformen el entorno. Quienes se dedican a la docencia y la investigación asumen la responsabilidad ética de trasladar el conocimiento científico desde los escritorios hacia las áreas geográficas y sociales donde la población más lo requiere.

El fortalecimiento de estas líneas de investigación jurídica de vanguardia es la vía idónea para consolidar una estructura social mucho más sólida, segura y resiliente. El fin último de la ciencia del derecho no es el litigio perpetuo, sino dotar a las comunidades con las herramientas científicas e institucionales necesarias para abandonar cualquier problemática social desde la base del entendimiento y la auténtica justicia.


Texto: Yadira Fontes G. / Divulgación de la Ciencia y el Conocimiento UNACH